Después de leer las críticas de Araoz Badí para La Nación sobre el comienzo de temporada- Onegin y Montezuma- todos pensamos que Mortier era un provocador sin sustancia. Craso error, se transforma en injustificada esa crítica después de ver Rise and Fall of the City oh Mahagonny.
Bien por Mortier, bien por Pablo Heras Casado y bien por Weill y Brecht.
La música de una construcción rítmica y tensa no decae, fue un placer para los que allí estábamos. La escenografia de un expresionismo bien dotado,que parece salida del Grupo El Puente es sobrecogedora, las voces de integración grupal donde la nota dominante es el coro, sensibiliza y la letra es clara y percusiva.
El capital mata de a poco, la subordinación al dinero embrutece y los placeres sin emociones animalizan. En 1930 estos alemanes escriben en inglés un mensaje que hoy es aún mas vigente, cuidado con el sinsentido de la la vida que plantea un modo de vida que premia al que logra el dinero, aunque no sepa porqué ni para qué. La alienación ha llegado al alma, que ya pertenece al espectáculo, a lo que parece y no a lo que se es,a la inercia mezquina , a la vida anestesiada y a un morir sin darse cuenta.