La percepción raramente permite tener la impresión de que en un instante se comprende el tiempo, todos los tiempos, tu vida y todos los sentidos. Es efímero, incluso inefable, pero el que lo haya sentido me comprenderá. Un día, siendo yo pequeño, en un viaje en taxi en Buenos Aires un reflejo del sol en el inoxidable cromado del parachoques del coche de enfrente me dió por vez primera esa impresión en la que que nada hay que explicar, un vértice desde el cual se desplegaba mi pasado, mi futuro y una alegre fatalidad. Nadando, años mas tarde, haciendo muchos largos de entrenamiento,en un verano esos de hastío de la adolescencia un color del agua, un verde clorado me dio la misma felicidad. Ya de mayor conservo esa sensación de asincronia , de no estar en mi tiempo, de estar por detrás o por delante, pero como un reloj cuando alcanza su hora siento el perecedero destino para el que estoy en este mundo , en esas raras ocasiones en que siento un abandono desapegado de las circunstancias en que me miro con cierta incredulidad .En el Teatro Real tuvimos Elektra , la música impulsaba a la tragedia con un cierto "distacco" , algo que permite pensar que 1909 no creía de los trágicos griegos, por lo menos R.S. y H.V.H. Trascendía el futuro a la muerte, que tiene por misión definir el pasado. "Murió en tierra extranjera, arrastrado por sus propios caballos" cruel destino de un Oreste recuperado. Que te maten los tuyos y en otro lugar- y es otro lugar aquello que no es tu casa- es un anónimo destino de miles de anónimos que desaparecen y desaparecerán. No sentí el instante, sentí que mi mundo soporta miles de años sin apenas cambios. ¿Es eso todo?
sábado 8 de octubre de 2011
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A mi me pasa que de vez en cuando, de forma totalmente inesperada y fortuita, estando normalmente en algún lugar en silencio, que siento como un momento -un instante- de plenitud absoluta, y qué es eso sino felicidad. Sólo es un instante, pero qué bonito. Lo mismo se hereda :). besos me encanta tu blog.estefi
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